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Lo peor de todo es que yo lo sabía, sabía que saldría mal, sabía que tenía que escuchar a mi mente y ser fuerte. Ahora me duele, me duele el corazón, por hacerle caso el sufrimiento fue mayor. Y qué me queda por hacer? NADA! Porque al final nunca depende de mí. Odio que las cosas escapen de mi control odio sentir que me equivoqué, que me equivoque por dejarme llevar por lo ideal, por la idea romántica que te ofrecen las películas. Y sabes qué, te odio, si, te odio. Porque aunque yo lo sabía y traté de rehusarme, jugaste conmigo, me utilizaste. Me utilizaste tan bien, jugaste perfectamente tus fichas y yo caí, caí como estúpida.