"Él era consciente de que no la amaba. Se había casado porque le gustaba su altivez, su seriedad, su fuerza, pero mientras ella lo besaba por primera vez estaba seguro de que no habría ningún obstáculo para inventar un buen amor. No lo hablaron esa primera noche en que hablaron de todo hasta el amanecer, ni habrían de hablarlo nunca. Pero a la larga, ninguno de los dos se equivocó"