La vida es muy peculiar. Nuestra propia conciencia puede a veces liberarse de los límites, aunque sea en una muy pequeña parte. A veces, cuando nos miramos en el espejo, y analizamos nuestra vida desde un punto de vista externo, podemos ver cosas horripilantes... Podemos ver que realmente hemos actuado sin saberlo. No hemos tomado nuestras propias decisiones, todo simplemente ha pasado de alguna forma. Somos máquinas, y nuestro único propósito es sobrevivir, pasar la vida, pero a veces nos parece que no somos nosotros quienes pasamos la vida, sino que somos simples espectadores en un universo donde todo ya está decidido, y donde no podemos concebir la idea de que al terminar la vida, se termina todo.